Kajsa Ekis Ekman: “En el debate sobre los vientres de alquiler hay también un fondo de chantaje”

Kajsa Ekis Ekman es sueca, escribe en Dagens Nyheter, es editorialista de Dagens ETC  y miembro de la junta editorial del diario Brand.

Ha publicado “El ser y la mercancía” que se ha traducido ya al Inglés y francés y que esta siendo clave en el debate sobre la maternidad de alquiler tema de la agenda política que cobró impulso en Suecia después de que la izquierda e Iniciativa Feminista decidieron posicionarse contra esta práctica.

Su trabajo indica que a la práctica del alquiler de vientres “se le pueden poner muchos nombres pero al final lo que se está haciendo es comprar un bebe por internet”. La autora, compara los vientres de alquiler con la prostitución y considera que ambos casos son ejemplos de explotación de los cuerpos de las mujeres y que ambas industrias son la intersección de capitalismo y patriarcado.

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How Commercial Surrogacy Became a Massive International Business

In 2015, India, Nepal, Thailand, and Mexico—nearly all the major markets for commercial surrogacy—banned the practice for foreigners. But the global demand isn’t going anywhere.

Outsourcing Embryos, investigates the multi-billion dollar industry of gestational surrogacy in India.

Watch the episode: Outsourcing Embryos

When Rhonda and Gerry Wile had a baby boy in 2009, they did it the new old-fashioned way: with a surrogate. Fertility complications had left the couple in Arizona with few options other than to seek an egg donor and a surrogate, but they quickly learned they were priced out of the market in America, where surrogacy fees can easily soar beyond $100,000 in the seven states where it’s legal. So they did what many western couples do: They went to India.

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De lo que no se habla: riesgos para la salud de las madres de alquiler

María José Hernández Ortiz

De lo que no se habla: riesgos para la salud de las madres de alquiler

Mucho se habla en estos días de la maternidad subrogada, el eufemismo blando que invisibiliza lo que realmente hay detrás, el alquiler de un ser humano, de una mujer y no solo de su útero, camuflado como caridad, altruismo y libertad de elección, del que se benefician, sobre todo, los bolsillos de las agencias.

Se discute sobre todo de aspectos morales, de la ética del negocio de esta forma de nueva maternidad/paternidad que, desde luego, no supone ningún avance a la maternidad natural, sino que, por el contrario, implica que el bebé es gestado por una mujer que no lo va a criar, ya que tendrá que renunciar a él inmediatamente después del parto, a cambio de una remuneración económica previamente pactada en un contrato cerrado del que no podrá retractarse.

Se habla de derecho a ser padres (en el caso de parte de la comunidad gay, que ha abrazado con entusiasmo esta práctica) confundiendo deseo con derecho. Se habla de las consecuencias de la práctica que ha llevado a la creación de lucrativas “granjas de vientres de alquiler” en países como por ejemplo,la India, en los que se contabilizan medio millar de centros con servicios médicos legales, con buena calidad y bajos precios,que representan un negocio más que boyante para sus dueños (en la India el proceso puede costar entre 20 y 30.000 euros de los que las madres reciben unos 6.500 euros).

La comunidad feminista lleva tiempo demandando la necesidad de reflexionar sobre el cambio de paradigma que supone que el coito no sea la única actividad reproductiva de la especie, ya que se ha producido una normalización en el acceso a las nuevas tecnologías reproductivas sin que, sin embargo, se tenga en cuenta que el poder de la reproducción de la especie sigue pasando por el cuerpo y la psique de las mujeres, o ni se consideren conceptos como el de salud primal.

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Vientres de alquiler: ¿Prohibición o regulación?

Rafael Silva

Rebelión

Ni existen mujeres ricas o famosas que gesten para hombres de clase trabajadora, ni existen personas pobres que puedan permitirse un vientre de alquiler, por lo que es obvio que estamos ante una explotación de los privilegiados sobre las oprimidas. Ser padre o madre no es un derecho. Puedes serlo o no, pero en ningún caso te ampara como ciudadano o ciudadana un derecho elemental para tener descendencia
(Barbijaputa)

La constante tendencia del capitalismo a mercantilizar todos los aspectos, necesidades y derechos de la vida humana, parece no tener límites, y la última hornada de prácticas en este sentido afecta a lo que hemos venido en llamar “Vientres de alquiler” o más técnicamente “Gestación subrogada”. La consideración del cuerpo humano como un objeto de explotación del que se puede obtener beneficio (desde el tráfico de personas al completo, pasando por el tráfico de órganos humanos, y ahora por la gestación de un bebé para otros padres) está en la base filosófica y política del asunto, aunque muchos quieran hacernos entender otro enfoque distinto. Para el capitalismo todo puede ser comprado, vendido, troceado, enajenado o separado de su poseedor o de su legítimo destinatario. Y desde este punto de vista, los famosos “mercados” no ofrecen escrúpulos en introducirse en cada vez más necesidades humanas, para intentar gestionarlas como un negocio. Se apoyan falazmente en los avances científicos y tecnológicos, sin detenerse a pensar en los aspectos éticos de dichas transacciones económicas. Y así, la globalización económica amenaza con una mercantilización absoluta y descontrolada de todas las facetas de la vida, donde el cuerpo humano es la última frontera. A esta frontera bien podríamos llamarla “Explotación reproductiva”, donde el caso de los vientres de alquiler viene a ser su última manifestación.

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Estudio: Commercial Surrogacy: A Contested Terrain in the Realm of Rights & Justice (2016)

Commercial surrogacy has emerged in recent years as a
volatile site in the encounter among gender, technology, and
society; one that is blurring the boundaries not just of the
body, but also of feminist praxis. In India, a country that has
become a favoured global destination for low-cost, high-tech
reproductive tourism, the practice of commercial surrogacy
is generating polarised representations: either as a win-
win situation or a race-to-the-bottom. Given the extreme
vulnerabilities of a vast majority of poor Indian women due
to exclusion and marginalisation in labour and job markets,
patriarchal social and family structures, and low educational
levels, the immediate financial gain through surrogacy assumes
significant motivation. Though the fertility market is based on
the principles of capitalist economy, its wider ramification both
within the country and beyond is yet to unfold. Commercial
surrogacy needs to be analysed along the lines of women’s
reproductive health issues, and within the larger context of
rights and justice.

Estudio: Babies without Borders: Human Rights, Human Dignity and the Regulation of International Commercial Surrogacy (2012)

Yasmine Ergas
Institute for the Study of Human Rights, Columbia University

In recent decades, a robust international market in commercial reproductive surrogacy has emerged. But, as German citizens Jan Balaz and Susan Lohle discovered when they struggled to engineer the last-minute diplomatic compromise that saved their commissioned twins from becoming wards of the Indian state, conflicts among legal frameworks have placed the children born at risk of being “marooned, stateless and parentless.” States have tried to address the individual dramas through ad hoc solutions – issuing emergency entry documents for children caught at borders or compelling administrative authorities to recognize birth certificates related to surrogacy arrangements that run counter to domestic public policies. The inadequacy of such approaches has become increasingly evident. As a result, states have developed national legislation and, together with international institutions and civil society networks, begun to seek international agreements. Indeed, international coordination represents the only viable solution to the individual dramas and diplomatic crises that have characterized the market in international commercial surrogacy. But will that be possible? This article explores whether and to what extent, a coordinated approach is likely to be found, and the role and limits of international law.

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El mercado humano

En la radio, tras las señales horarias de primera hora de la mañana, la noticia que abre el día suele ser las fluctuaciones de la bolsa. Casi sería preferible que leyeran el horóscopo. Tras dar la pertinente información de si los valores han bajado o subido medio punto, de inmediato se da paso a los anuncios: un robot cortacésped, una alarma para el chalet, un coche… y por supuesto la nueva temporada en cuanto a ropa. En la feria neoliberal todas las piezas están pensadas para encajar y que la rueda del consumo no se detenga. Si el consumidor no tiene recursos para lo anterior siempre podrá sacar cinco euros para comprarse una camiseta. Puedes no tener casa, puedes no tener trabajo, ni coche, pero la moda rápida siempre estará a tu alcance. El desastre ecológico y humano de ese negocio textil ya es otro asunto (y puedes verlo en este documental).

Hace unos años sorprendió la espeluznante noticia de un joven chino que había vendido un riñón para comprarse un iphone y un ipad. Cuando uno no tiene nada, le queda el cuerpo. A mediados de los años ochenta, el periodista alemán Günter Wallraff se hizo pasar por turco en Alemania y se dio cuenta de que entre los pocos trabajos a los que podía acceder un inmigrante irregal estaba el de voluntario en ensayos clínicos. Él lo llamaba “hacer una farmacarrera”. Los pobres son perfectos como conejillos de Indias: venden sus cuerpos por poco dinero, y si les pasa algo, con una póliza de seguro equivalente a una insignificante fracción de las ganancias del laboratorio es muy probable que sus familias no digan nada. Lo contó en su libro Cabeza de turco.

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Estudio: El régimen de subrogación en los Estados miembros de la UE (2013)

Este estudio, realizado en 2013 a petición de la Comisión de Asuntos Jurídicos del Parlamento Eurpeo, ofrece una visión preliminar de la amplia gama de cuestiones políticas relativas a la subrogación como una práctica a nivel nacional, europeo y mundial. Analiza detenidamente los enfoques jurídicos nacionales relacionados con la subrogación. También analiza el Derecho de la Unión Europea existente y la legislación de la Convención Europea de Derechos Humanos para determinar cuáles son las obligaciones y posibilidades que rodean a la subrogación nacional y transnacional. El estudio concluye que es imposible indicar una tendencia legal en particular a través de la UE, aunque todos los Estados miembros parecen estar de acuerdo en la necesidad del menor de disponer de unos padres legales y un estatus civil claramente definidos.

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China Experiences a Booming Underground Market in Surrogate Motherhood

WUHAN, China — In a small conference room overlooking this city’s smog-shrouded skyline, Huang Jinlai outlines his offer to China’s childless elite: for $240,000, a baby with your DNA, gender of your choice, born by a coddled but captive rural woman.

The arrangement is offered by Mr. Huang’s Baby Plan Medical Technology Company, with branches in four Chinese cities and up to 300 successful births each year.

As in most countries, surrogacy is illegal in China. But a combination of rising infertility, a recent relaxation of the one-child-per-family policy and a cultural imperative to have children has given rise to a booming black market in surrogacy that experts say produces well over 10,000 births a year.

The trade links couples desperate for children with poor women desperate for cash in a murky world of online brokers, dubious private clinics and expensive trips to foreign countries.

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Shadowy World for Chinese Surrogates

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Chinese law forbids surrogacy, so some agencies send poor women to Bangkok for the embryo implantation, then fly them back to China, where they live hidden lives during the pregnancy and birth.