Del ‘baby boom’ al ‘baby business’ (castellano)

Autora:  Isabel Benítez

Traductora: Inma Guillem Salvador de Stop Vientres de Alquiler

Versión original


 

Desde que en el año 1980, se anunció el primer parto subrogado en EEUU, el desarrollo de la industria biotecnológica alrededor de la reproducción humana ha sacudido la normativa internacional, el mundo de la bioética y las técnicas de reproducción humana asistida (TRHA).

Vientre de alquiler es una expresión que ilustra el método de la maternidad subrogada, a través del cual una mujer es inseminada para quedarse embarazada. Después de tener a la criatura, la madre biológica la entregará a quién la encargó a cambio de una contraprestación económica.
Juristas, clínicas y asociaciones especializadas, tienen diversas terminologías para referirse a esta práctica, por la cual la mujer gestante renuncia a la tutoría del recién nacido y entrega su crianza a las familias o personas subrogadas. La Asociación por la Gestación subrogada en España (AGSE) define el método como “la práctica por la cual una mujer, previo acuerdo entre las partes, se compromete a sacar adelante un embarazo, a entregar la criatura resultante en el proceso y a renunciar sus derechos como madre, a menudo a cambio de dinero.”
El procedimiento también implica que la mujer acepta someterse a tratamientos de reproducción asistida para la implantación de embriones generados in vitro. Los embriones pueden proceder de las parejas intencionales, de una selección del catálogo de donantes de los bancos de óvulos y de esperma, o bien de una mezcla

La mayoría de las personas que quieren tener criaturas a partir de métodos de maternidad subrogada son europeas o estadounidenses, pero el procedimiento está prohibido tanto en gran parte de los EEUU como en la mayoría de los países europeos.

Del mismo modo, los vientres de alquiler forman parte de una práctica mercantil legalizada y reconocida en el Estado federal de California, en India, Ucrania o en México, destinos principales del turismo reproductivo. La complejidad del proceso requiere la participación de agencias que ponen en contacto la clientela con un abanico de clínicas de reproducción asistida, donantes y mujeres gestantes. Estas compañías también asesoran sobre los procedimientos para conseguir el reconocimiento de la filiación sobre los bebés.

Más allá de la subrogación mercantil, hay otra práctica similar que se considera una modalidad de gestación altruista. En esta práctica, los pagos en metálico que recibe la mujer gestante han de ser simbólicos y sólo se pueden justificar para cubrir los gastos derivados del embarazo.
En países como Reino Unido, Brasil o Canadá, las subrogaciones no mercantiles son legales.

¿Técnicas de reproducción asistida o explotación de mujeres?

En España, entidades como Son Nuestro Hijos, o la Asociación de gestación subrogada en España (AGSE) han impulsado un proyecto de Iniciativa Legislativa Popular (ILP) con el objetivo de dotar la maternidad subrogada de cobertura jurídica. Las clínicas de reproducción asistida y diversas entidades LGTB también han mostrado su apoyo a la ILP. Consideran que la subrogación es una técnica de reproducción asistida (TRHA) que está estrechamente relacionada con el derecho a la salud reproductiva. Además, su prohibición es el último obstáculo del sector empresarial que se dedica a la reproducción humana.

La capacidad de actuar sin restricciones es el único elemento que falta incorporar a un negocio que se encuentra en plena expansión.
Las tasas de éxito de los tratamientos de fertilidad de las clínicas en España convierten a estos centros en referentes internacionales en el ámbito de las compañías de gestación reproductiva. El Instituto Valenciano de fertilidad (IVI), por ejemplo tiene 23 clínicas alrededor del Estado y once centros más en diversos países. En 2014, declaró 150 millones de beneficio económico.

Esta visión positiva no es compartida por todos. El Lobby Europeo de Mujeres y otras asociaciones LGTB han promovido la campaña “No somos vasijas”. Según el argumento de estas entidades, la gestación subrogada es una práctica de explotación de las mujeres con fines reproductivos. “El deseo de ser padre-madre y el ejercicio de la libertad no implica el derecho a tener hijos”, denuncian las asociaciones en el manifiesto. “Las mujeres no son máquinas reproductoras que fabrican criaturas por interés de los criadores”, añaden las entidades.

Gente que subroga y subrogada.

La falta de fertilidad de la gente que quiere tener hijos es el principal factor de la demanda internacional de mujeres gestantes, pero también hay familias gays o personas sin impedimentos médicos que recurren a la subrogación para tener un bebé. Esta práctica no está al alcance de cualquier bolsillo. Entre las caras públicas que la han utilizado, se encuentran el cantante Miguel Bosé, la baronesa Thyssen, el  futbolista Cristiano Ronaldo o la actriz Sharon Stone.

En España, inVITRA y Babygest son dos portales web que desglosan los costes de cada una de las fases de la gestación subrogada. Los dos han sido desarrollados por iDCIP Consulting SL, una consultora valenciana especializada en estrategias de visibilización web y organización de eventos sobre la infertilidad. Según indican estas webs, si se suman los gastos del tratamiento de fertilidad, el asesoramiento legal y los viajes, el coste final del proceso ronda una media de 100.000 euros por bebé. Las cantidades económicas, sin embargo, pueden variar hasta un 70% . Todo depende de si el procedimiento se lleva a cabo en EEUU, en Europa occidental o en un país pobre.

El portal Babygest no incluye datos de la India, pero indica que el precio para conseguir un bebé subrogado en Ucrania y Rusia varía entre 30.000 y 50.000 euros. De este importe, las madres gestantes reciben una compensación aproximada del 20 % del coste total del proceso. En EEUU, la cantidad de dinero que recibe cada mujer gestante puede llegar a los 30.000 euros. Las complicaciones médicas o los partos múltiples pueden aumentar los gastos y el coste final del procedimiento.

Con todo esto, según un informe encargado en el año 2014 por la cámara de diputados de México, las mujeres gestantes tienden a pertenecer a una clase socioeconómico más baja que el status social de la gente que les contrata. Además, el estudio de las instituciones mexicanas también indica que la compensación económica que recibe una madre gestante en México o India puede equivaler a los ingresos que obtendría trabajando en un periodo entre siete a nueve años.

La regularización a escala internacional

El Parlamento Europeo aprobó la prohibición de cualquier modalidad de gestación subrogada en el 2013. De hecho, en una resolución hecha por la misma cámara en el 2011, se declaró que “ la gestación subrogada incrementa las adopciones ilegales y el tráfico de mujeres y niñas a través de las fronteras nacionales”. Finalmente, el Informe sobre derechos humanos y democracia en el mundo de diciembre de 2015, la UE consideró que “ la subrogación vulnera la dignidad de las mujeres porque su cuerpo y sus funciones reproductivas son utilizadas como mercadería”.

A escala mundial, la práctica está regulada en pocos lugares. La prohibición o la ausencia de leyes específicas es la tónica general en la mayoría de países. La subrogación altruista definida bajo condiciones muy concretas es la modalidad más reconocida en algunos estados. Allá donde está regulada, la variación normativa afecta en función de si el consentimiento de la mujer gestante por entregar al bebé es ratificada tras el parto (como pasa en Reino Unido), o bien si el acuerdo se ha establecido antes como era el caso de Grecia hasta el año 2015. La normativa también es diferente si las familias solicitantes de la subrogación son autóctonas o de origen extranjero.

Así mismo, la normativa de muchos estados ha sufrido cambios y movimientos contradictorios los últimos años. Tailandia ha optado por la prohibición después del caso Baby Gammy, en el que una pareja australiana, rechazó un bebé con síndrome de Down de una gestante tailandesa. Por otra parte, India y México están restringiendo el acceso a la subrogación a las personas extranjeras. El gobierno griego sin embargo, ha dado un paso inverso: ha legalizado la subrogación altruista cuando el bebé está destinado a parejas extranjeras. Por este motivo, el país heleno ya está incluido en los catálogos de las principales agencias de subrogación. Babygest avisa, que es prudente “ disponer entre un 10 y un 15% de presupuesto añadido para afrontar imprevistos que puedan derivar” de que la calidad de la sanidad “ no sea tan elevada” en Grecia.

Los efectos humanos sobre la gestación subrogada.

“La disparidad normativa internacional favorece la existencia de un mercado de criaturas de encargo y plantea problemas graves”, explica Enrico Bataller, profesor de Derecho Civil en la Universidad de Valencia. Alguna de las problemáticas son a causa de la frontera poco nítida que separa la subrogación y el tráfico de personas, que comporta muchos casos de compraventa de criaturas.

Últimamente, la técnica jurídica de los contratos se ha elaborado más para cubrir toda la diversidad de casos existentes. El blindaje legal no puede evitar que los efectos colaterales de las contrataciones subrogadas sin “ final feliz” impliquen un riesgo para la vida de las personas implicadas en el proceso y de las criaturas que han de nacer. A los problemas de la propia gestación, que incluyen el aborto espontáneo o complicaciones en el embarazo, se añaden otras cuestiones de carácter social como el rechazo al bebé con problemas congénitos. De la misma forma también puede haber un cambio de opinión a la hora de querer tener una criatura por parte de las personas que contratan una madre gestante. Eso pasa, sobretodo, cuando hay disolución de parejas o defunción, pero también puede derivar de la pérdida de voluntad de tener la criatura. A todo esto, se ha de sumar el sufrimiento emocional de la gestante , que puede sufrir una profunda sensación de arrepentimiento después del parto.

Los estudios críticos con la maternidad subrogada enfatizan en el control médico y social que sufren las mujeres en el proceso de la subrogación.
El objetivo de reducir al máximo los riesgos del embarazo ha provocado la aparición de clínicas donde se recluyen las gestantes durante todo el proceso. A pesar de eso, la muerte de una mujer de 35 años en octubre de 2015 en EEUU, después de un desprendimiento de la placenta en pleno embarazo de gemelos subrogados es una muestra de la controversia que hay sobre esta cuestión.

Cifras de la reproducción humana asistida.

Según los datos del Registro de Reproducción humana asistida de Catalunya, un 0’47% del total de mujeres en edad fértil residentes en Catalunya se sometieron a tratamientos de fertilidad durante el año 2013. Tal como detallan las estadísticas, el volumen de transferencia de óvulos ha aumentado. A pesar de eso, hay poca información concreta sobre la cuestión. El mismo Departamento de Salud de la Generalitat ha declarado una falta de datos sociodemográficas sobre receptoras y donantes de óvulos.

El sistema sanitario español, que la OMS valora como uno de los mejores del mundo, ofrece técnicas de fertilidad punteras cubiertas por la Sanidad Pública . No obstante, los recortes de los últimos años, los requisitos de la edad y las largas listas de espera han hecho que se desarrolle un sector privado muy activo en este campo: las clínicas privadas absorben el 71’8% de los tratamientos de fertilidad y fecundación del año 2012; el 2014 obtuvieron un beneficio de 365 millones de euros. Con respecto a la donación de óvulos, los portales especializados calculan que, cada año, en España, se mueven alrededor de 900 millones de euros.

PP y Ciudadanos a favor, PSOE y Podemos en contra.

En España, el parto otorga la condición de maternidad y el reconocimiento como madre de una criatura. Por otra parte la Ley 14/2006 prohíbe explícitamente la maternidad subrogada y declara nulos de pleno derecho todas las modalidades de los contratos de subrogación. Así mismo, en junio del 2014, el Consejo de Ministros emitió un acuerdo que permitía que los bebés resultantes fueran inscritos en el Registro Civil como hijas e hijos de los padres de intención, siempre que estos hayan estado reconocidos (a través de una sentencia judicial), en el país donde tuvo lugar el parto. En relación con la regulación de la gestación subrogada, UpyD y Ciudadanos son los únicos partidos que han tomado la iniciativa y se han mostrado favorables a una regulación de esta práctica. En otoño del 2015, Ciudadanos presentó una proposición no de ley en la Asamblea de Madrid para adelantar la cuestión. El PP la apoyó. Mientras que el PSOE y Podemos votaron en contra. La formación de Pablo Iglesias, hizo una enmienda a favor de un tipo de subrogación cercana al modelo de una gestación altruista. No obstante, según AGSE, la propuesta de Podemos “no es una modalidad de subrogación, sino un tipo de adopción dirigida.”

Fuente: https://directa.cat/del-baby-boom-al-baby-business

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