Un caso de superfetación en una maternidad comercializada.

Por Ana Trejo Pulido, Stop Vientres de Alquiler

Ibone Olza, psiquiatra perinatal, gran defensora de los derechos de los bebés y las madres, y que recientemente ha publicado su libro “Parir”, nos comparte esta noticia más que sorprendente y que nos sirve para reflexionar sobre el culto a la herencia génetica y señalar el gran desconocimiento que hay sobre el proceso de la maternidad.

Un caso de superfeteación en una maternidad subrogada

Jessica Allen de 31 años, es el nombre de la “madre de alquiler” que aceptó ayudar a una familia de origen chino a concebir a su primogénito.

En abril de 2016, después de los tratamientos de fertilización in vitro, Allen quedó embarazada del bebé de la pareja. Seis semanas después se llevaron la primera sorpresa: un segundo bebé apareció en las ecografías. Lo comunicaron a los clientes quienes aceptaron adquirir a los mellizos en lugar de a un sólo hijo como habían estipulado, e incrementaron en 5.000$ el pago que estaba fijado inicialmente en 30.000$, gatos incluidos y que Allen recibía mensualmente.

En diciembre pasado, Allen dio a luz a ambos bebés por cesárea en un hospital en Riverside, California. No se le permitió ver a los recién nacidos, ni pasar una hora con ellos, como se había definido en su contrato, dejándola días desconsolada después de la entrega. Solo pudo verlos brevemente en una foto de móvil y ya se percató de que los bebés eran diferentes.

Casi un mes después del nacimiento de los bebés, Allen recibió un mensaje de los clientes con otra foto de los mellizos. “No son iguales, ¿verdad?”, decía el mensaje, “¿Has pensado en por qué son diferentes?” La foto mostraba una clara diferencia, uno de los pequeños tenía rasgos asiáticos mientras el otro afroamericanos, como el esposo de Jessica.

Al realizarles a los bebés una prueba de ADN encontraron que efectivamente uno de los mellizos era hijo biológico de Allen.

A pesar de usar preservativos, Allen habían concebido un segundo niño después de quedar embarazada mediante la fecundación in vitro, en lo que se cree que es un caso extremadamente raro de superfetación.

Según el sitio de salud Medicine Net, la superfetación es “una situación extremadamente rara en la que una mujer que ya está embarazada, queda embarazada por segunda vez con otro feto (más joven). La superfetación se caracteriza por la fertilización y la implantación de un segundo ovocito en un útero que ya contiene el producto de una concepción previa”.

En la literatura médica apenas se han registrado 10 casos de superfetación.

Aunque los dos fetos que crecen dentro del útero de una madre, en esta condición, tienen diferentes edades gestacionales y fechas de nacimiento, los mellizos que Allen gestaba fueron paridos por cesárea y entregados a los clientes el mismo día.

Para Jessica era un tormento saber que tuvo en su vientre a su propio hijo y que ahora no estaba con ella, quería recuperarlo. La familia china no quería tener al niño de Allen pero a cambio pedía una compensación monetaria por parte de la “madre de alquiler” ante esta situación.

Después de una batalla legal finalmente se llegó a un acuerdo y el 5 de febrero el tribunal decidió devolverle al pequeño.

La noticia completa aquí: https://www.washingtonpost.com/news/to-your-health/wp/2017/10/28/she-signed-up-to-be-a-surrogate-mother-and-unwittingly-gave-her-own-child-away/?utm_term=.42defe580666

Lo que hay que añadir a esta noticia es que el otro bebé, aunque la madre y los clientes no sean conscientes, también es hijo de esa madre.

La madre no es un contenedor aséptico dentro del cual se desarrolla el feto como si estuviera en una cápsula. La madre es el primer hábitat de la criatura. Entre la madre y la criatura se va a ir gestando el vínculo materno-fetal, cuyo centro neuronal está en el cerebro y que se produce tanto a nivel celular, como en el apego afectivo. La madre gestante y su bebé desarrollan un nexo, una comunicación e intercambio, que tiene una fuerte base biológica desde las primeras semanas de la gestación. Y esto ocurre igualmente en el caso de embarazos por ovodonación o donación de embriones.

Las investigaciones están confirmado que esa comunicación se da incluso antes de que el embrión se implante en el endometrio y que las gestantes son capaces de variar la genética de su futuro hijo aun cuando el óvulo es de otra mujer, como sucede en los casos de ovodonación.

La psiquiatra perinatal e investigadora Ibone Olza, describe el vínculo materno- fetal como una relación cálida e íntima que se establece entre el bebé y su madre y cumple la función biológica de promover la protección, la supervivencia y, en última instancia, la replicación.

Además, en esta simbiosis entre la madre y la criatura se produce otro hecho fascinante: el microquimerismo fetal. Se trata de un intercambio de células entre la madre y el bebé que hace que algunas células madre de la sangre del feto y la placenta pasen a la circulación de la madre, y algunas células de la madre pasen a la circulación del feto.

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