Sobre nosotras

Stop Vientres de Alquiler tiene como objetivo impulsar la divulgación, el conocimiento y crear conciencia social sobre esta forma de violencia contra las mujeres y las criaturas. Para ello recopilamos, analizamos y compartimos la información disponible, datos, artículos, estudios, campañas y eventos sobre los vientres de alquiler y sus consecuencias para las mujeres, las niñas y los niños.

Partimos de la premisa de que la maternidad subrogada no existe. Lo que existe es un comercio de bebés a través de la explotación sexual reproductiva de las mujeres. La condición previa para que tenga lugar esta explotación, dirigida a la satisfacción del deseo de paternidad/maternidad genética; es la cosificación y mercantilización de la vida humana.

Para nosotras ser feministas significa que no se pueden cerrar los ojos ante los profundos rasgos patriarcales de esta industria, donde la maternidad es algo desechable mientras la paternidad se vuelve sagrada.

Deseamos que España se mantenga en el camino de la prohibición. La lucha contra los vientres de alquiler será la próxima gran batalla feminista: si no la ganamos, nos espera el verdadero Cuento de la Criada.

Stop Vientres de Alquiler, nació en abril de 2017 y se articula en una comunidad de más de mil seiscientas personas a través de los siguientes medios sociales de comunicación:

Más información y contacto:

stopvientresdealquiler@gmail.com


Ana Trejo Pulido.

Mujer, madre y feminista, extremeña, licenciada en C.C. P.P. y Sociología, experta en Divulgación y Cultura Científica. Creadora del proyecto “Stop Vientres de Alquiler” y del blog el “El Nido en la Plaza”.


La maternidad no es un derecho, el cuerpo de las mujeres, su capacidad de engendrar seres humanos, y las criaturas nacidas de esta manera, no pueden ser convertidos en productos y servicios, no son mercancía.

Los vientres de alquiler son el culmen de la violencia contra las mujeres y los bebés engendrados y nacidos gracias a una tecnología médica que satisface el deseo más terrible de esta cultura patriarcal, violenta, voraz, egoica e insensible, y que es el exterminio de la madre y el diseño a su imagen y semejanza de la prole.

Es el complejo de Zeus de la humanidad, que extirpó a su hija Atenea de su cabeza de un hachazo después de tragarse a su madre y sufrir un horrible dolor de cabeza. Es el patriarcado en su máxima expresión. Las mujeres y las criaturas como pertenencias de los hombres. Y aunque la maldad humana es antigua como los mitos, también lo es la capacidad de lucha de las mujeres por conseguir un mundo más justo, humano, pacífico y amoroso. De este sentimiento surge este blog.

Hoy Artemisa, protectora de las parturientas, las niñas y las adolescentes, se me hizo más presente que nunca.

Mientras preparaba la cena, picando la cebolla,  pensaba en estas cosas terribles, en los cuerpos de las mujeres empobrecidos, enajenados, cautivos; se me vino a la cabeza la imagen de miles de úteros transparentes colocados en los lineales de un gran supermercado; pensaba en los niños y niñas como objetos de deseo y no de amor, en la violencia intrínseca de convertir los deseos en derechos, en la violencia de la pobreza, en el espejismo del concepto de libertad de los privilegiados, en cómo hay otra “libertad”, la de las mujeres y los niños pobres, que es la de servidumbre a la supervivencia y por la cual se ven abocados a vender sus huesos, su piel, su sangre.

Pensaba en el cabrón de Zeus, en el Olimpo de los cojones, en que todos ahora quieren ser Dioses, en cómo la hija del padre, Atenea, nos encandila a todas en algún momento de la vida, en que también Atenea nos enseñan a estar en un contexto de lucha. Pensaba en Artemisa, indómita y salvaje y en las ciervas, tan hermosas, en como me ha gustado el libro de Jean Shinoda Bolen. En que tengo que hacer algo.

Pensaba que al igual que la prostitución no tiene que ver con el sexo, y que es  pura violencia ejercida sobre las mujeres y lxs niñxs, mayoritariamente; los vientres de alquiler tampoco tienen que ver con la maternidad. La maternidad también es sexualidad. Los vientres de alquiler también son pura violencia ejercida sobre las mujeres y sus criaturas. No hay ética posible, ni buenas prácticas que valgan ni en la prostitución, ni en la maternidad subrogada. No tenemos derecho a una sexualidad que implique el despiece, el abuso, el control de la otra persona, aunque la otra persona diga que no pasa nada, que lo hace porque quiere. Las prácticas sexuales no son un derecho, tener un bebé tampoco lo es, todo esto forma parte de la sexualidad. A la prostitución y la maternidad subrogada les une la violencia que llevan implícitas y que son lo contrario de lo que quieren vender, no es  sexualidad, no es maternidad.

Además desde que nacemos, aprendemos a soportar, a aceptar un determinado nivel de violencia. Interiorizamos como aceptable un cierto nivel de violencia a través de los partos, la crianza, la educación y la cultura y nos vamos quedando petrificados. El nivel de violencia aceptado y normalizado en nuestra sociedad nos da la medida de lo deshumanizados que estamos.

A veces me siento congelada, gritando las injusticias como si fuera un mamut atrapado en un glaciar. Quiero ser más humana, una mujer humana, viva, palpitante, reivindicando la humanidad, las mujeres, la maternidad y quiero hacerlo entre otras cosas, aportando un granito de arena en concienciar sobre esta sinrazón de los vientres de alquiler.

De esta voluntad nace este espacio cuyo objetivo es contribuir a crear conciencia sobre esta forma de violencia contra las mujeres y las criaturas, recopilando toda la información disponible, datos, artículos, informes, campañas y eventos sobre los vientres de alquiler y sus consecuencias terribles para las mujeres, las niñas y los niños y en definitiva, toda la humanidad.

Si tenéis información relevante y queréis que la comparta en este sitio, será un placer ir cosiendo con los hilos de todas. Gracias.

El blog Stop Vientres de Alquiler se puso en marcha en abril de 2017


Artículos de Ana Trejo Pulido:

Vientres de alquiler: violación del derecho a la salud materna y primal

Marca España: mercado de mujeres y bebés

 


Inma Guillem.

Cofundadora de la Plataforma animalista Cassola sense corada. Ha sido coordinadora del Área de feminismo de EUPV en la comarca de la Vall d’Albaida, e integrante del Area de feminismo de EUPV. Integrante de Stop Vientres de Alquiler.


Soy Inma Guillem tengo 52 años y estoy jubilada. No tengo estudios superiores, pero sí una profunda conciencia feminista desde que recuerdo.

Llegué por casualidad a formar parte de este maravilloso proyecto, y agradezco infinitamente a Ana, que confiara en mí, aún sin conocerme.

Llevaba un tiempo leyendo artículos sobre los vientres de alquiler, y cuanto mas leía y más conocimientos adquiría, más aumentaba el nivel de espanto que me provocaba tan aberrante actividad.

¿Porque tengo una opinión contraria a la práctica de los Vientres de alquiler?

Cómo mujer y madre no puedo entender que nadie haga negocio aprovechándose de la vulnerabilidad de una mujer pobre, y la infelicidad de otras personas, que confunden deseo con necesidad, llevando su obsesión a límites perversos. Porque ya luchamos por acabar por una maternidad forzosa, para que ahora, nos quieran imponer una maternidad coercitiva.

Cómo feminista sabedora de que las mujeres hemos conseguido a base de dolor, rabia, sangre y lágrimas los derechos que nos pertenecen por justicia social, no puedo permitir, que lleguen a perderse porque unas personas crean que el cuerpo de las mujeres es un objeto al servicio de deseos ajenos, deseos pagados a golpe de billete.

Porque conculca Derechos Fundamentales de todas las mujeres. Creo firmemente que lo depredadores sin escrúpulos. Y no solo eso, también la abre al tráfico de mujeres y órganos.

Si vamos a permitir comerciar con criaturas recién nacidas, ¿dónde van a quedar los límites de la ética?. ¿ Que clase de sociedad vamos a crear, si no somos capaces de proteger a las personas. más vulnerables de las garras del neoliberalismo feroz?.

Son muchas las razones por las que oponerse a esta actividad injusta. Podría escribir páginas enteras.

Resumiré diciendo que no somos hornos al servicio de nadie, que no debemos nada por tener unas capacidades reproductivas. Que mientras no acaben estas prácticas y sigamos vendiendo o alquilando el cuerpo de las mujeres, la igualdad será una utopía.

Y por todo esto digo:

Stop Vientres de Alquiler.

Estamos aquí, nos vais a tener enfrente.


Artículos de Inma Guillem

Neoliberalismo y vientres de alquile

El otoño que viene

 

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