Acerca de este sitio

La maternidad no es un derecho, el cuerpo de las mujeres, su capacidad de engendrar seres humanos, y las niñas y niños nacidos de esta manera no pueden ser convertidos en productos y servicios, no son mercancía.

Los vientres de alquiler son el culmen de la violencia contra las mujeres y las criaturas engendradas y nacidas de esta manera, gracias a una tecnología médica que satisface el deseo más terrible de esta cultura patriarcal, violenta, voraz, egoica e insensible, y que es el exterminio de la madre y el diseño a su imagen y semejanza de la prole.

Es el complejo de Zeus de la humanidad, que extirpó de un hachazo a Atenea de su cabeza después de tragarse a su madre. El patriarcado en su máxima expresión. La maldad es antigua como los mitos, pero también la bondad y la capacidad de lucha de las mujeres por un mundo más justo para todos.

Hoy Artemisa, protectora de las parturientas , las niñas y las adolescentes, se me hizo más presente.

Mientras preparaba la cena, picando la cebolla,  pensaba en estas cosas terribles, en los cuerpos de las mujeres empobrecidos, enajenados, cautivos;  se me vino a la cabeza la imagen de miles de úteros transparentes colocados en los lineales de un gran supermercado; pensaba en los niños y niñas como objetos de deseo y no de amor, en la violencia intrínseca de convertir los deseos en derechos, en la violencia de la pobreza, en el espejismo del concepto de libertad de los privilegiados, en cómo hay otra “libertad”, la de las mujeres y los niños pobres, que es la de servidumbre a la supervivencia y por la cual se ven abocados a vender sus huesos, su piel, su sangre; pensaba en el cabrón de Zeus, en el Olimpo de los cojones, en que todos ahora quieren ser Dioses, en cómo la hija del padre, Atenea, nos encandila a todas en algún momento de la vida, en que también las Ateneas nos enseñan a estar en un contexto de lucha, pensaba en Artemisa indómita y salvaje y en los ciervos, tan hermosos, en como me ha gustado el libro de Jean Shinoda Bolen. En que tengo que hacer algo. Porque desde que nacemos aprendemos a soportar, a aceptar un determinado nivel de violencia. Interiorizamos una cierta violencia como aceptable a través de los partos, la crianza, la educación y la cultura y nos vamos quedando petrificados. El nivel de violencia aceptado y normalizado en nuestra sociedad nos da la medida de lo deshumanizado que estamos.

A veces me siento congelada, deshumanizada, gritando las injusticias como si fuera un mamut atrapado en un glaciar. Quiero ser más humana, una mujer humana, viva, caliente, palpitante, reivindicando la humanidad y quiero hacerlo entre otras cosas, aportando un granito de arena en concienciar sobre esta sinrazón de los vientres de alquiler.

De esta voluntad nace este espacio cuyo objetivo es contribuir a crear conciencia sobre esta forma de violencia contra las mujeres y las criaturas, recopilando toda la información disponible, datos, artículos, informes, campañas y eventos sobre los vientres de alquiler y sus consecuencias terribles para las mujeres, las niñas y los niños y en definitiva, toda la humanidad.

Si tenéis información relevante y queréis que la comparta en este sitio, será un placer ir cosiendo con los hilos de todas. Gracias.

Ana Trejo Pulido