Reflexiones personales

Guardo aquí, en este espacio, las reflexiones y pensamientos entorno a los vientres de alquiler que he ido compatiendo en las redes sociales y que me sirven de base para poder desarrollar algunos argumentos en más profundidad.

Ana Trejo Pulido.


La jugada es redonda.

Sí las mujeres empobrecidas se dedican, mediante la explotación de las agencias que están auspiciadas por los Estados y los medios de comunicación, a parir bebés que serán exportados a occidente, principalmente, para formar familias de clase alta, tendremos más siervos consumidores para este sistema patricapitalista, y algunas pocas menos criaturas empobrecidas dando problemas a sus políticxs.

A las esterilizaciones forzosas a las que son sometidas las mujeres pobres, se les une ahora la explotación sexual reproductiva como política de control y explotación de la natalidad. La natalidad es el gran recurso. Y voy a investigar como estas dos prácticas se relacionan porque no me extrañaría nada que tras unos pocos servicios se acabara esterilizado a las madres.

La foto es del 2013, de una agencia explotadora. En ella Margarita, cliente española, agradece a su pobre, que se llama Ritu, la entrega del bebé mercancía. Margarita, como todas las personas ricas, se derrite por ser amada por su servicio. Un pobre menos, un ser humano herido más.

14/08/2017


Urge derrocar esta cultura patriarcal para que las mujeres y las criaturas dejemos de ser vistas como propiedad de los hombres. Es necesario impulsar políticas socioeconómicas que protejan la infancia y a las madres, como ocurre en otros países europeos y acabar con la pobreza infantil y de las mujeres, que son mayoritariamente las que están a cargo de las familias monomarentales, y que son los principales colectivos que están sufriendo las consecuencias de esta crisis perpetua que azota nuestro país; y serán las principales víctimas de la práctica de los vientres de alquiler.

España lidera los rankings más terribles. Es el tercer país de la UE en pobreza infantil y de los que menos invierte en políticas públicas destinadas a la protección de la infancia y sus familias.

Se ha convertido en la meca europea del turismo de explotación sexual, con su gran red de prostíbulos y webs de “servicios sexuales” ya que nuestra laxa legislación permite que las carreteras y ciudades españolas estén plagadas de puticlubs que no son otra cosa que centros de explotación sexual, tortura y violación de mujeres y niñas.

España es líder europeo en turismo reproductivo, ya que de nuevo disponemos de una legislación “flexible” que permite, por ejemplo, el anonimato de los donantes de esperma y óvulos privando a las criaturas de su derecho a conocer su identidad y cómo han sido concebidos al alcanzar la mayoría de edad, como ya ocurre en la mayoría de países europeos donde no se permite el anonimato del donante. Los únicos resquicios que le quedan a nuestra legislación sobre reproducción asistida es precisamente la gestación subrogada y la selección de sexo, que están prohibidos.

Los bajos precios de los “servicios sexuales” y de las técnicas de reproducción asistida, en comparación con otros países europeos, son otro incentivo para los “clientes” que nos posiciona a la cabeza de ambas industrias.

Además, lideramos el ranking de corrupción y somos un paraíso para la mafia internacional cuyas conexiones con el poder político estatal llevan tiempo saliendo a la luz.

Somos un país empobrecido, donde se han precarizado nuestros derechos y estos sí que lo son, a una educación y sanidad pública de calidad y a unas condiciones de vida dignas.

Y en este contexto, donde prima la cultura de la rentabilidad económica, donde hay un retroceso en el disfrute efectivo de los derechos humanos, especialmente de mujeres y niñas y niños, donde la pobreza infantil y femenina, y la violencia contra las mujeres y sus criaturas campa a sus anchas, en este contexto, no es de extrañar que muchos se estén frotando las manos pensando en nuestro país como líder europeo en el negocio de los vientres de alquiler, si logran finalmente, legalizar esta práctica de explotación sexual reproductiva.

Esta es la marca España, este es el altruismo que nos quieren vender. Si ya somos el prostíbulo de Europa, ¿por qué íbamos a dejar de ser el paraíso de la explotación sexual reproductiva y el tráfico de niños y niñas?

Podemos ofrecer este “trabajo” a nuestras mujeres pobres o traernos a las pobres de otros países como lo hacemos ya en los prostíbulos, para que los españoles y europeos se sientan más cómodos realizando su sueño de paternidad/maternidad en un país “civilizado”, a la vanguardia de la tecnología reproductiva y con el glamour y el sol de nuestras playas más exclusivas.

Después de todo, en nuestra cultura y memoria todavía resuena el robo de niñas y niños sin que a nadie se le caigan los anillos.

¿Por qué no íbamos a ser líderes en esto?

La fotografía se realizó en Estados Unidos en 1948, no conozco la autoría, si alguien la sabe, le agradecería me lo dijera.

Julio 2017


Como mujer, hija, madre y feminista no tendría mucho que decir ante esta barbaridad de los vientres de alquiler que nos están metiendo por los ojos como un problema de actualidad, cuando los problemas reales de la maternidad son otros, son los que vivimos las mujeres que somos madres, o las que no los somos, porque no queremos, o porque queremos y no podemos en este mundo horrible que hemos construido. El problema de la maternidad desde luego no es el de los ricos que quieren comprar criaturas.

No diría mucho sobre este tema, más que, igual que no se mata, no se viola, no se agrede… no se pueden comprar niños y no se puede explotar sexual-reproductivamente a las mujeres para satisfacer yo que se qué deseos, porque ¿acaso a esta mierda se le puede llamar deseo de paternidad/maternidad? ¿dónde se quebró ese deseo de paternidad/maternidad convirtiéndose en algo que implica el ejercicio de la violencia sobre el origen de la vida?

El deseo legítimo de tener criaturas se quebró seguramente en el mismo espacio oscuro de la (des)humanidad, dónde el deseo y el placer sexual quedó enterrado bajo la pulsión de dominación, subyugación, violencia.

Las mujeres no parimos “algo”, parimos a “alguien”. Puedes comprar algo, pero no puedes comprar a “alguien”. Punto.

Diría sólo esto, pero para una charla puede quedar corto, por eso, para las Jornadas organizadas por la Red Feminista de Extremadura en las que participé el pasado 18 de junio, preparé una argumentación mas extensa contra la práctica de los vientres de alquiler apoyándome en el trabajo de personas cuyas aportaciones a este debate me han “tocado” el alma, y que además se asientan sobre una profunda reflexión, así como sobre la evidencia científica en torno a la gestación y al parto. Cosas que las madres ya sabemos o intuimos.

He tratando de dar un enfoque centrado en destacar, el valor del origen materno de la vida, sobre el que creo somos todos muy ignorantes como sociedad; y la vulneración del derecho a la salud maternal y primal que implica esta práctica. Derechos que por cierto, en general, también ignoramos, por lo que es tremendamente fácil que asumamos como legítima una violencia para otros, que ya asumimos para nosotras mismas y nuestras criaturas.

6/7/2017


Charla impartida el 18 de junio de 2017 en las Jornadas: “Vientres de alquiler: ¿Libertad de elección o libre mercado?, organizadas por la Red Feminista de Extremadura.

Voy a reflexionar sobre los vientres de alquiler centrándome en las consecuencias de esta práctica en la salud y el bienestar de las mujeres y los bebés; y por tanto, en la salud y bienestar de la humanidad. Analizaré tres cuestiones fundamentales ligadas a la maternidad subrogada y su impacto en la salud, entendida la salud desde una perspectiva amplia, como un estado completo de bienestar físico, mental y social.

Las tres cuestiones que analizaré serán:

  • La cosificación y mercantilización de las mujeres y los bebés así gestados.
  • La explotación sexual reproductiva de las mujeres gestantes.
  • La violación del derecho a la salud sexual y reproductiva de las mujeres, y la violación del derecho a la salud primal de las criaturas.

Acceder al texto completo de la charla.


Partida

tómame
ya me deshice de mi
yo ya no estorbo a este cuerpo disponible
enseñales el dinero
ellos me darán mi parte
susúrrame que soy libre
voy a convertir en mi cuerpo
tu dinero y tus deseos
en los derechos de los privilegiados
yo me partiré
para que tú te completes
yo por un lado
mi cuerpo por otro
de otra manera no sería posible
sólo tienes que decirme
qué necesitas
órganos para la vida
sexo sin reproducción
reproducción sin sexo
criaturas para tu familia
leche humana embotellada para nutriros
yo ya no estorbo
aquí tienes mi cuerpo entregado
puedes follarme
aquí tienes una boca, un ano, una vagina…
¿quieres más?
puedes rajarme y abrirme en canal
coge un riñón, un hígado, un pulmón, un páncreas…
estás tan rebosante de dinero y derechos
yo ya no estorbo
este cuerpo está disponible
mira, tengo también óvulos
tómalos
puedes jugar con ellos
eres dios,
gracias por elegirme
siéntete querido
toma mi útero
fecúndalo con última tecnología
gestaré a tu hijo
genes de tus genes
en la asepsia emocional
mi cuerpo está disponible
la criatura está disponible
en el supermercado de internet
encontrarás leche materna embotellada
todo puede ser comprado
mi cuerpo,
el bebe
partidos los dos
tú completo
ya me deshice de mi
susúrrame que soy libre
estoy muerta

7/06/2017


El analfabetismo maternal y la bioética neoliberal constituyen la base cultural sobre la que se asienta la aceptación de la maternidad subrogada como opción legítima.

20/05/2017


Pensando en el tema de los vientres de alquiler y la compra de niños, se me ha venido a la memoria Gerda Lerner y su obra “El origen del patriarcado”. No suelo poner textos tan largos, pero si os interesa el tema, por favor leed esto y es más, leed el libro entero (lo encontráis facilmente en Internet). Es abrumador como la historia no deja de repetir la Historia, sólo cambian las justificaciones de para qué o porqué se hacen las cosas, en este caso esclavizar mujeres y comprar niños y niñas.

“El patriarcado es una creación histórica elaborada por hombres y mujeres en un proceso que tardó casi 2.500 años en completarse. La primera forma del patriarcado apareció en el estado arcaico. La unidad básica de su organización era la familia patriarcal, que expresaba y generaba constantemente sus normas y valores”.

“La sexualidad de las mujeres, es decir, sus capacidades y servicios sexuales y reproductivos, se convirtió en una mercancía antes incluso de la creación de la civilización occidental. El desarrollo de la agricultura durante el periodo neolítico impulsó el «intercambio de mujeres» entre tribus, no sólo como una manera de evitar guerras incesantes mediante la consolidación de alianzas matrimoniales, sino también porque las sociedades con mas mujeres podían reproducir más niños. A diferencia de las necesidades económicas en las sociedades cazadoras y recolectoras, los agricultores podían emplear mano de obra infantil para incrementar la producción y estimular excedentes. El colectivo masculino tenía unos derechos sobre las mujeres que el colectivo femenino no tenia sobre los hombres”.

“Las mujeres eran intercambiadas o compradas en matrimonio en provecho de su familia; más tarde se las conquistaría o compraría como esclavas, con lo que las prestaciones sexuales entrarían a formar parte de su trabajo y sus hijos serían propiedad de sus amos. En cualquier sociedad conocida los primeros esclavos fueron las mujeres de grupos conquistados, mientras que a los varones se les mataba. Sólo después que los hombres hubieran aprendido a esclavizar a las mujeres de grupos catalogados como extraños supieron cómo reducir a la esclavitud a los hombres de esos grupos y, posteriormente, a los subordinados de su propia sociedad. De esta manera la esclavitud de las mujeres, que combina racismo y sexismo a la vez, precedió a la formación y a la opresión de clases. Las diferencias de clase estaban en sus comienzos expresadas y constituidas en función de las relaciones patriarcales. La clase no es una construcción aparte del género, sino que más bien la clase se expresa en términos de género”.

“Desde sus inicios en la esclavitud, la dominación de clases adoptó formas distintas en los hombres y las mujeres esclavizados: los hombres eran explotados principalmente como trabajadores; las mujeres fueron siempre explotadas como trabajadoras, como prestadoras de servicios sexuales y como reproductoras. Los testimonios históricos de cualquier sociedad esclavista nos aportan pruebas de esta generalización. Se puede observar la explotación sexual de las mujeres de clase inferior por hombres de la clase alta en la antigüedad, durante el feudalismo, en las familias burguesas de los siglos XIX y XX en Europa y en las complejas relaciones de sexo/raza entre las mujeres de los países colonizados y los colonizadores: es universal y penetra hasta lo más hondo. La explotación sexual es la verdadera marca de la explotación de clase en las mujeres. En cualquier momento de la historia cada «clase» ha estado compuesta por otras dos clases distintas: los hombres y las mujeres. La posición de clase de las mujeres se consolida y tiene una realidad a través de sus relaciones sexuales. Siempre estuvo expresada por grados de falta de libertad en una escala que va desde la esclava, con cuyos servicios sexuales y reproductivos se comercia del mismo modo que con su persona; a la concubina esclava, cuya prestación sexual podía suponerle subir de estatus o el de sus hijos; y finalmente la esposa «libre», cuyos servicios sexuales y reproductivos a un hombre de la clase superior la ‘autorizaba’ a tener propiedades y derechos legales. Aunque cada uno de estos grupos tenga obligaciones y privilegios muy diferente en lo que respecta a la propiedad, la ley y los recursos económicos, comparten la falta de libertad que supone estar sexual y reproductivamente controladas por hombres. Podemos expresar mejor la complejidad de los diferentes niveles de dependencia y libertad femeninos si comparamos a cada mujer con su hermano y pensamos en como difieren las vidas y oportunidades de una y otro.

Entre los hombres, la clase estaba y está basada en su relación con los medios de producción: aquellos que poseían los medios de producción podían dominar a quienes no los poseían. Los propietarios de los medios de producción adquirían también la mercancía de cambio de los servicios sexuales femeninos, tanto de mujeres de su misma clase como de las de clases subordinadas. En la antigua Mesopotamia, en la antigüedad clásica y en las sociedades esclavistas, los hombres dominantes adquirían también, en concepto de propiedad, el producto de las capacidades reproductivas de las mujeres subordinadas: niños, que harían trabajar, con los que comerciarían, a los que casarían o venderían como esclavos, según viniera al caso”.

“La opresión y la explotación económicas están tan basadas en dar un valor de mercancía a la sexualidad femenina y en la apropiación por parte de los hombres de la mano de obra de la mujer y su poder reproductivo, como en la adquisición directa de recursos y personas”.

16/05/2017


La maternidad subrogada no existe, lo que existe es trata de seres humanos, los niños y las niñas, a través de la explotación sexual reproductiva de las mujeres.

15/05/2017


La maternidad no es un derecho, el cuerpo de las mujeres y su capacidad de engendrar seres humanos no son una mercancía. Los vientres de alquiler son el culmen de la violencia contra las mujeres y las criaturas engendradas y nacidas de esta manera a través de la tecnología médica. Es el complejo de Zeus de la humanidad, que sacó de un hachazo a Atenea de su cabeza después de tragarse a su madre, vamos el patriarcado en su máxima expresión. La maldad es antigua como los mitos, pero también la bondad y la capacidad de lucha de las mujeres por un mundo más justo para todos. Hoy me siento muy Artemisa!

20/04/2017


Mordiendo la mano del amo: Deberíamos borrarlo todo y empezar por el principio. El principio es la vida tratando de hacerse paso. Así que, menos alfabetización tecnológica, menos capacitación en competencias para la transformación digital, menos adoración del desarrollo tecnológico y más educación en salud primal, que parece que lo que es natural, como gestar, nacer y parir, amamantar, ser criados o criar no tiene ciencia alguna y que como vamos saliendo para adelante, y como siempre anda por ahí el tema de la culpa y la crítica externa…pues mejor seguir siendo unos ignorantes de todo lo que rodea a la gestacion, al parto y la lactancia como procesos que forman parte de nuestra sexualidad. Así, ignorantes es fácil justificar aberraciones como la explotación reproductiva de las mujeres a través de la práctica del alquiler de sus vientres. Fascinados por la tecnología y heridos de nacimiento somos los esclavos perfectos.

25/05/2017


En la idea de que las mujeres somos libres de gestar hijas e hijos para satisfacer el deseo de paternidad maternidad de otras personas, subyace una concepcion perversa según la cual la cultura nos coloca a las mujeres en una posición “natural” de entrega, sacrificio y renuncia en pos de fines elevados y superiores. Las mujeres hoy en día gracias a la tecnología y al mercado, podemos ser buenas y altruistas prestando nuestro cuerpo para materializar la voluntad de maternidad paternidad de terceros, que agradecidos y elevados por su deseo reproductivo, nos recompensarán, no ya con un puesto en el santoral, sino económicamente, por nuestra bondad manifestada en la renuncia a nuestra carne y en la entrega de una criatura. Esta es la sublimación capitalista patriarcal de la mujer como virgen maría, que hace en su cuerpo la voluntad de un otro superior y de los hijos y hijas como niños jesús, redentores de nuestras vidas.

28/05/2017


A raíz de varias noticias y sucesos comentados por aquí llevo días dándole vueltas a esta reflexión: la prostitución y la pornografia no tienen que ver con el sexo, ya lo he comentado otras veces, es pura violencia ejercida sobre las mujeres y las niñas y niños mayoritariamente. Los vientres de alquiler no tienen que ver con la maternidad, la maternidad también es sexualidad, es pura violencia ejercida sobre las mujeres y las niñas y niños gestados de ese modo. No hay ética posible en ninguno de estos actos de violencia, evidentemente. No tenemos derecho a una sexualidad que implique el despiece, el abuso, el control del otro. Aunque el otro te diga que no pasa nada. Las prácticas sexuales no son un derecho, tener un hijo tampoco lo es, todo esto forma parte de la sexualidad. Quizás no logro mostrar con claridad la relación que tienen estas tres prácticas aberrantes y violentas….solo una cosa más, desde que nacemos aprendemos a soportar, a aceptar un determinado nivel de violencia, interiorizamos una cierta violencia como aceptable a través de los partos, la crianza, la educación y la aculturación….el nivel de violencia aceptado y normalizado en nuestra sociedad nos da la medida de lo deshumanizado que estamos…..y ya me callo por una temporada y vuelvo a fase de desinformación, que esto duele mucho.

19/06/2016

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