Las madres en la “gestación subrogada”

Por Ana Trejo Pulido, Stop Vientres de Alquiler.


En el contexto de la economía global, la pobreza y la necesidad económica está haciendo que la maternidad subrogada prospere como una opción para las mujeres más vulnerables.

Por este motivo se han creado “centros” internacionales de subrogación en todo el mundo, pero especialmente en países con altos índices de pobreza femenina donde las mujeres son fáciles de reclutar debido a su vulnerabilidad socioeconómica.

Los destinos más frecuentes de la gestación comercial son India, Tailandia, Ucrania, Rusia, Kazajistán, Georgia, Nepal, Camboya, algunos estados de Estados Unidos (como Florida y California) y Grecia desde el año 2014. Tailandia prohibió, en febrero de 2015, la gestación comercial para extranjeros/as. Aunque en el año 2010 India anunció una modificación legislativa similar, la reforma del año 2013 limitó el acceso a personas individuales y parejas homosexuales, olvidando o posponiendo tal modificación.

La mayoría de las mujeres que optan por gestar una criatura para un tercero lo hacen debido a la falta de educación y desempleo. Necesitan dinero para subsistir, dinero para comida, alquiler y matrícula escolar para sus hijos.

“Generalmente una madre subrogada contará con menos recursos económicos que la pareja que busca ser padres mediante la celebración del contrato, situación esta que puede llevar a la existencia de un poder de negociación desproporcionado. En esta dirección se pronunció la Corte Suprema del estado de Nueva Jersey, en el caso In the Matter of Baby M, quien afirmó que en los contratos de maternidad subrogada, probablemente serán las personas con suficientes recursos económicos quienes tengan la calidad de padres adoptantes o interesados, mientras que las mujeres con una escasa capacidad económica serán quienes asuman la posición de madres subrogadas. Señaló entonces la corte: “Nosotros dudamos que las parejas infértiles pertenecientes al grupo social con menos ingresos encuentren madres subrogadas pertenecientes a los grupos sociales con mayores ingresos”. Igualmente, en el caso R.R. v. M.H., la corte reconoció que los “Acuerdos de maternidad subrogada compensados generan la preocupación de que, bajo presiones económicas, una mujer permitirá que su cuerpo sea usado y su hijo tomado”.

En general, hay un gran desconocimiento sobre las implicaciones de esta práctica para la salud de las madres, o las condiciones a que están sujetas por contrato durante sus embarazos y esto se debe a que gran parte de la información sobre la subrogación es ofrecida por los lobbies pro vientres de alquiler y por las agencias intermediarias y las clínicas, a través de sus páginas webs, ferias y programas en los medios de comunicación, quienes obviamente tienen un interés económico en presentar los vientres de alquiler como una práctica en la que todas las partes ganan.

Por lo tanto, a veces, puede ser difícil obtener una imagen completa y precisa de las diferentes cuestiones de salud, económicas y de derechos humanos que están implicadas en la maternidad subrogada. A continuación analizamos estas cuestiones en detalle:

Algunas cifras sobre la maternidad subrogada.

  • Durante las últimas décadas, sólo en Estados Unidos, se calcula que el número de gestantes al servicio del baby business ronda las 25.000 mujeres.
  • Se estima que cada año las madres subrogadas dan a luz al menos 20.000 criaturas en todo el mundo.
  • En términos económicos, dependiendo del país y de la experiencia de la madre gestante, el coste de la prácticaoscila entre los 40.000 y los 150.000 euros. La compensación económica de la madre gestante oscila entre los  2.500 y los 30.000 euros.

 

 

  • La  mayoría son mujeres de entre 25 y 35 años que ya han tenido hijos de sus parejas y que cobran entre un 20% y un 25% del total. La mayoría del dinero que pagan los clientes se lo queda la empresa, la cual también paga los contratos, la estancia de la pareja y la implantación del embrión.
  • La mayoría de las madres ganan justo por encima de la línea de pobreza, y menos del 4% de las madres han recibido educación universitaria.
  • Más del 40% de las madres subrogadas están desempleadas, reciben ayudas sociales o ambas.
  • En la India, donde la práctica de la subrogación estaba autorizada había en 2009 más de 3.000 maternidades que ofrecían este servicio.
  • En India el proceso cuesta, aproximadamente, unos 13.000 euros, de los cuales la madre de alquiler percibe entre 2.000 y 4.000 euros, en un país donde el salario medio anual se sitúa alrededor de los 550 euros“.
  • Hasta 2010 se estimaba que el 75% del total de las gestaciones practicadas en la India eran servicios a extranjeros/as.
  • En Gran Bretaña una gestación subrogada cuesta unos 20.000 euros, y sólo está permitida para mujeres que sean oriundas del país.
  • En México la compensación para la madre se sitúa alrededor de los 7.000 euros, mientras que el coste total de la práctica oscila entre los 40.000 y los 60.000 euros.
  • 18.000 euros más los gastos fue la compensación recibida por la primera mujer española que se sometió  a esta práctica en Ucrania. Afirma que se prestó a ello porque su familia pasaba por problemas económicos y fue muy duro para ella vivir casi un año alejada de su familia.
  • Se estima que la cifra de negocio de la gestación subrogada a nivel global se sitúa en los 6.000 millones de dólares anuales.
  • Las madres gestantes sólo perciben el 0,9% del total del negocio internacional de los vientres de alquiler. Por este motivo puede hablarse de proxenetismo reproductivo.

La gestación subrogada implica una violación del derecho a la salud materna

La salud materna, que comprende todos los aspectos de la salud de la mujer desde el embarazo, al parto y el posparto, se va a ver seriamente comprometida por las condiciones de los contratos de maternidad subrogada.

Antes de abordar los riesgos para la salud de esta práctica, es necesario señalar qué implica la gestación, qué supone el embarazo en la vida de una mujer.

Existe un gran desconocimiento y banalización del origen materno de la vida, tanto de los profundos cambios fisiológicos y psicológicos (y en el caso de algunas mujeres, espirituales y políticos) que experimentamos las mujeres durante el embarazo, como sobre el trascendental impacto que tiene en la sociedad las condiciones en las que las mujeres concebimos, gestamos, parimos, amamantamos y nos vinculamos con nuestras criaturas.

La madre no es un contenedor aséptico dentro del cual se desarrolla el feto como si estuviera en una cápsula. La madre es el primer hábitat de la criatura. Entre la madre y la criatura se va a ir gestando el vínculo materno-fetal, cuyo centro neuronal está en el cerebro y que se produce tanto a nivel celular, como en el apego afectivo. La madre gestante y su bebé desarrollan un nexo, una comunicación e intercambio, que tiene una fuerte base biológica desde las primeras semanas de la gestación.

Las investigaciones están confirmado que esa comunicación se da incluso antes de que el embrión se implante en el endometrio y que las gestantes son capaces de variar la genética de su futuro hijo aun cuando el óvulo es de otra mujer, como sucede en los casos de ovodonación.

La psiquiatra perinatal e investigadora Ibone Olza, describe el vínculo materno- fetal como una relación cálida e íntima que se establece entre el bebé y su madre y cumple la función biológica de promover la protección, la supervivencia y, en última instancia, la replicación.

Además, en esta simbiosis entre la madre y la criatura se produce otro hecho fascinante: el microquimerismo fetal. Se trata de un intercambio de células entre la madre y el bebé que hace que algunas células madre de la sangre del feto y la placenta pasen a la circulación de la madre, y algunas células de la madre pasen a la circulación del feto.

Ibone Olza explica los cambios que se dan en la gestante son neuroquímicos, morfológicos y funcionales: se modifica para siempre la estructura cerebral de la madre, cambian especialmente las regiones implicadas en las relaciones sociales, la plasticidad alcanza su punto álgido, creándose nuevas neuronas, mientras que otras se eliminan y/o migran. El cerebro, a medida que avanza el embarazo, se vuelve cada vez más emocional, las gestantes afinan su capacidad de discriminar estados emocionales en otras personas y agudizan su intuición. La mujer está en un estado de hipersensibilidad emocional e hipervigilancia, que le permite ponerse en el lugar del bebé y ocuparse de sus cuidados.

Este estado hace a la madre más vulnerable, y si las condiciones sociales, culturales y/o personales de la gestante no la acompañan, no la sostienen, y no están en sintonía con este trascendental momento vital, existe un riesgo alto de que se puedan desencadenar los trastornos mentales perinatales que muchas mujeres sufren en el embarazo y el posparto.

Consecuencias de la gestación subrogada para la salud de la mujer

Por un lado tenemos las complicaciones que se pueden asociar en general con todo embarazo: embolias, anemia materna, hemorragias, diabetes gestacional, hipertensión arterial, preeclampia, eclampsia, e incluso muerte. Además gestar un hijo que genéticamente no es propio supone un mayor riesgo de complicaciones graves como la preeclampsia.

Por otro lado, encontramos toda una serie de riesgos específicos asociados a las condiciones de concepción, gestación y parto impuestas en los contratos de subrogación, que comprometen la salud materna de las gestantes.

  • La hiperestimulación hormonal necesaria para la preparación del cuerpo de la mujer para mantener el embarazo pueden tener muchos efectos secundarios, similares a los riesgos asociados a la donación de óvulos, como el síndrome de hiperestimulación ovárica que produce dolor, que a veces exige hospitalización, fallo renal, posible infertilidad futura, e incluso la muerte.

  • La transferencia de múltiples embriones para aumentar las tasas de éxito constituye otro de los peligros para la salud de la mujer. El deseo de los clientes de asegurarse la obtención de un bebé, junto al propio interés de la clínica en tener éxito, hace que a las mujeres a menudo se les implante más de un embrión a la vez, lo cual está desaconsejado desde el punto de vista médico. La transferencia de varios embriones aumenta las posibilidades de que se produzcan embarazos múltiples, los cuales se asocian a mayor riesgo de hipertensión, preeclampsia, diabetes gestacional y hemorragia postparto, así como incrementan la posibilidad del uso de intervenciones traumáticas para deshacerse de algún embrión.

  • En este tipo de embarazos también se realizan sistemáticamente pruebas de amniocentesis para garantizar la integridad genética del gestado. Los riesgos asociados a esta prueba son el dolor, las infecciones, el sangrado y el aborto.

  • En un altísimo porcentaje el parto es inducido y por cesárea. Se trata de cesáreas que se realizan para facilitar la programación y maximizar el número de nacimientos en la clínica y también para facilitar a los clientes que puedan asistir al nacimiento de la criatura que han comprado.

    La cirugía abdominal para extraer al bebé del útero conlleva riesgos bien documentados, incluyendo cortes quirúrgicos erróneos a la mujer y al bebé, infección, hemorragias, histerectomía, dolor severo y/o dolor a largo plazo en la zona de la pelvis, o en la cicatriz de la cesárea, e incluso, muertes maternas relacionadas con la anestesia o con el mismo procedimiento.

    La investigación también indica que las mujeres que han tenido cesáreas tienen más probabilidades de tener problemas para quedar embarazadas de nuevo. Además ésta es una condición que debería tenerse en cuenta para evitar riesgos graves en futuros partos, como ruptura uterina y condiciones como la placenta previa, la placenta accreta, o desprendimiento placentario. Por este motivo los futuros partos vaginales deberían realizarse en unas condiciones que tengan en cuenta esta circunstancia previa, lo cual no siempre va a quedar garantizado cuando las mujeres regresan a su entorno social.

  • La privación de libertad de la madre y el acceso restringido a la familia para controlar el embarazo es otra condición del contrato que perjudica la salud y el bienestar de las madres. Por estipulación del contrato, durante el embarazo las madres suelen estar recluidas en residencias de maternidad, quedando aisladas de sus hijos y familia, y de su entorno social. Se les priva de la libertad de gestionar su propia salud y bienestar, restringiendo sus relaciones sexuales, controlando su alimentación y limitando sus relaciones sociales. El coste de estas restricciones es imposible de cuantificar, pero no es difícil de imaginar que no son las condiciones más adecuadas para llevar a término un embarazo saludable.

  • Se priva a la mujer del derecho a la toma de decisiones informada sobre su propio embarazo. Si la mujer desea ejercer su derecho al aborto, y por lo tanto desea terminar con el contrato, no podrá hacerlo. En ese caso tendría que pagar grandes sumas de dinero a los clientes de la subrogación, imposible de afrontar. Tampoco podrá continuar con el embarazo si ella así lo desea, en el caso de que los clientes decidan que la mujer aborte uno o más de sus fetos, cuando por ejemplo, los clientes no quieran ser padres/madres de múltiples, o se detectan anomalías fetales.

  • La ausencia de seguimiento y atención postparto. Los contratos de subrogación no contemplan el apoyo postparto para las madres. Las mujeres no reciben atención ni médica, ni psicológica durante la fase de recuperación postparto la cual suele ser lenta y complicada. A nivel físico, las madres deberán recuperarse de las cesárea, pero no van a contar con asistencia sanitaria, ni ayuda de algún tipo, regresando a sus familias y comunidades donde ejercen de cabeza de familia y acarrean con la mayor parte de las responsabilidades.

    A nivel psicológico, se quedan solas frente al impacto de haber entregado a su criatura. Tendrán que gestionar la lactancia, que puede ser inhibida farmacológicamente, con sus correspondientes consecuencias; o estar incluida dentro del contrato. En este último caso, se incrementa aún más el sufrimiento, ya que la mujer deberá extraerse mecánicamente leche durante unos meses para enviarla a los clientes. A esto hay que añadir la vuelta al núcleo familiar y comunitario y posiblemente tener que hacer frente al posible estigma social. Bajo estas condiciones, no es de extrañar que otro de los problemas que pueden sobrevenir a la madre subrogada, con más frecuencia que a otras madres, es la depresión posparto, el estrés postraumático e incluso la psicosis puerperal y el suicidio, pudiendo quedar su salud mental comprometida de por vida.


Fuentes:

  1. Vientres de alquiler: violación del derecho a la salud materna y primal.
  2. La subrogación uterina: análisis de la situación actual.
  3. Maternidad subrogada en México: documentan casos de discriminación y abusos por mala regulación
  4. El contrato de maternidad subrogada: La experiencia estadounidense
  5. International Social Services.
  6. Gestational Mothers. Surrogacy360
  7. Revolución en punto cero. Trabajo doméstico, reproducción y luchas feministas
  8. Recent trends in reproductive tourism and international surrogacy: ethical considerations and challenges for policy
  9. Una nueva cláusula del Contrato Sexual: vientres de alquiler
  10. Women not for sale
  11. 18.000 euros por el primer ‘vientre de alquiler’ español

Lecturas complementarias:

  1. Commercial Surrogacy in India: Manufacturing a Perfect Mother-Worker
  2. India’s Gestational Surrogacy Market: An Exploitation of Poor, Uneducated Women
  3. Madres de Alquiler Indias hablan del dolor de entregar a sus criaturas
  4. Maternidad subrogada: explotación de mujeres con fines reproductivos
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