Vientres de alquiler: violación del derecho a la salud materna y primal.

Autora: Ana Trejo Pulido

Mujer, madre y feminista, extremeña, licenciada en C.C. P.P. y Sociología, experta en Divulgación y Cultura Científica. Creadora de “Stop Vientres de Alquiler” y del blog “El Nido en la Plaza”.


Introducción

Como mujer, hija, madre y feminista no tendría mucho que decir ante esta barbaridad de los vientres de alquiler que nos están metiendo por los ojos como un problema de actualidad, cuando los problemas reales de la maternidad son otros, son los que vivimos las mujeres que somos madres, o las que no los somos, porque no queremos, o porque queremos y no podemos en este mundo horrible que hemos construido. El problema de la maternidad desde luego no es el de los ricos que quieren comprar criaturas.

No diría mucho sobre este tema, más que, igual que no se mata, no se viola, no se agrede… no se pueden comprar niños y no se puede explotar sexual-reproductivamente a las mujeres para satisfacer yo que sé qué deseos, porque ¿acaso a esta mierda se le puede llamar deseo de paternidad/maternidad?, ¿dónde se quebró ese deseo de paternidad/maternidad convirtiéndose en algo que implica el ejercicio de la violencia sobre el origen de la vida?

El deseo legítimo de tener criaturas se quebró seguramente en el mismo espacio oscuro de la (des)humanidad, dónde el deseo y el placer sexual quedó enterrado bajo la pulsión de dominación, subyugación, violencia.

Las mujeres no parimos “algo”, parimos a “alguien”. Puedes comprar algo, pero no puedes comprar a “alguien”. Punto.

Diría sólo esto, pero para una charla puede quedar corto, por eso, para las Jornadas organizadas por la Red Feminista de Extremadura en las que participé el pasado 18 de junio, preparé una argumentación más extensa contra la práctica de los vientres de alquiler apoyándome en el trabajo de personas cuyas aportaciones a este debate me han “tocado” el alma, y que además se asientan sobre una profunda reflexión, así como sobre la evidencia científica en torno a la gestación y al parto. Cosas que las madres ya sabemos o intuimos.

He tratado de dar un enfoque centrado en destacar, el valor del origen materno de la vida, sobre el que creo somos todos muy ignorantes como sociedad; y la vulneración del derecho a la salud maternal y primal que implica esta práctica. Derechos que por cierto, en general, también ignoramos, por lo que es tremendamente fácil que asumamos como legítima una violencia para otros, que ya asumimos para nosotras mismas y nuestras criaturas.

6 de julio de 2017.


Reflexionaré sobre los vientres de alquiler centrándome en las consecuencias de esta práctica en la salud y el bienestar de las mujeres y los bebés; y por tanto, en la salud y bienestar de la humanidad. Analizaré tres cuestiones fundamentales ligadas a la maternidad subrogada y su impacto en la salud; entendida la salud desde una perspectiva amplia, como un estado completo de bienestar físico, mental y social:

  • La cosificación y mercantilización de las mujeres y los bebés así gestados.
  • La explotación sexual reproductiva de las mujeres gestantes.
  • La violación del derecho a la salud sexual y reproductiva de las mujeres, y la violación del derecho a la salud primal de las criaturas.

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Vientres de alquiler: ¿Prohibición o regulación?

Rafael Silva

Rebelión

Ni existen mujeres ricas o famosas que gesten para hombres de clase trabajadora, ni existen personas pobres que puedan permitirse un vientre de alquiler, por lo que es obvio que estamos ante una explotación de los privilegiados sobre las oprimidas. Ser padre o madre no es un derecho. Puedes serlo o no, pero en ningún caso te ampara como ciudadano o ciudadana un derecho elemental para tener descendencia
(Barbijaputa)

La constante tendencia del capitalismo a mercantilizar todos los aspectos, necesidades y derechos de la vida humana, parece no tener límites, y la última hornada de prácticas en este sentido afecta a lo que hemos venido en llamar “Vientres de alquiler” o más técnicamente “Gestación subrogada”. La consideración del cuerpo humano como un objeto de explotación del que se puede obtener beneficio (desde el tráfico de personas al completo, pasando por el tráfico de órganos humanos, y ahora por la gestación de un bebé para otros padres) está en la base filosófica y política del asunto, aunque muchos quieran hacernos entender otro enfoque distinto. Para el capitalismo todo puede ser comprado, vendido, troceado, enajenado o separado de su poseedor o de su legítimo destinatario. Y desde este punto de vista, los famosos “mercados” no ofrecen escrúpulos en introducirse en cada vez más necesidades humanas, para intentar gestionarlas como un negocio. Se apoyan falazmente en los avances científicos y tecnológicos, sin detenerse a pensar en los aspectos éticos de dichas transacciones económicas. Y así, la globalización económica amenaza con una mercantilización absoluta y descontrolada de todas las facetas de la vida, donde el cuerpo humano es la última frontera. A esta frontera bien podríamos llamarla “Explotación reproductiva”, donde el caso de los vientres de alquiler viene a ser su última manifestación.

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La ‘gestación subrogada’ como nuevo negocio transnacional

Por María José Guerra Palmero.

La gestación subrogada es uno de los negocios transnacionales en expansión en el contexto de la economía global, y sus cifras estarían ya superando las de la adopción internacional. La bioética neoliberal incita a mujeres de países empobrecidos, a través de agencias mediadoras que ganan mucho dinero, a alquilar sus úteros para gestar los hijos e hijas de parejas adineradas de países desarrollados. En este artículo, María José Guerra Palmero analiza este fenómeno que, dentro de las lógicas capitalistas, mercantiliza el cuerpo de las mujeres con objetivos reproductivos. La filósofa española es crítica con el sistema económico capitalista que explota y codifica a las mujeres, y llama la atención sobre la necesidad de adoptar enfoques interseccionales para repensar el problema.

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